La ciencia de la vida

Gustavo Soto

Rector U. Arturo Prat

La ciencia de la vida


La mayoría de los descubrimientos que nos han permitido evolucionar como humanidad nacieron de las interrogantes más complejas o absurdas que alguien se planteó alguna vez; de experimentos fracasados pero que gracias a la insistencia dieron luz en otras innovaciones e incluso de las necesidades cotidianas y básicas del ser humano. Unos más revolucionarios que otros, pero todos nos permiten hoy, sin duda, vivir mejor.

La ciencia y la tecnología, por tanto, son parte de nuestro día a día y como tal, era prioritario consagrarlos en una política pública que hoy vemos materializada en el ministerio de Ciencia y Tecnología recientemente creado por la Presidenta Bachelet.

Tenemos muchas expectativas como universidad en lo que pueda impulsar este Ministerio, tanto en el diseño, formulación, implementación y evaluación de planes y programas destinados a fortalecer la ciencia y la tecnología en nuestro país, pero más aún en cómo se logrará garantizar en forma sustentable el financiamiento de esos programas, ya que uno de los cuestionamientos principales en el desarrollo de las ciencias  en Chile ha sido la falta de recursos.

Basta recordar el voto de rechazo por parte de la Comisión Desafíos del Futuro del Senado, al bajo monto destinado a las ciencias, tecnología e innovación en la Ley de Presupuestos 2017. Otro dato, el país gasta 0,38% en I+D mientras que el promedio de la OCDE es de 2,4%.

También se ha hablado de asesores, una palabra por cierto muy desprestigiada entre la ciudadanía, por lo mismo éstos deberían ser destacados académicos, científicos e investigadores provenientes del mundo público y privado, objetivizando su funcionamiento. 

Asimismo sería interesante despejar si las universidades tendremos un rol especial en esta nueva política considerando, por ejemplo, que en instituciones regionales como la Universidad Arturo Prat (UNAP) en Iquique, desarrollamos investigaciones que tienen directa relación con la realidad local, a lo que se suma, según CONICYT, que un 89% de la producción científica nacional (2015) es realizada en universidades. 

Celebramos este paso importante que ha dado el país y esperamos políticas públicas que fortalezcan, promuevan y financien la investigación científica como parte del desarrollo real al que todos aspiramos, especialmente, nosotros los académicos que la promovemos día a día dentro de las aulas y fuera de ella...pues es parte de nuestras vidas.

Fuente: Cooperativa

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