Reforma a la Educación Superior

Patricio Sanhueza V.

Rector U. de Playa Ancha

Reforma a la Educación Superior


El proyecto de ley de reforma a la educación superior, que se encuentra en primer trámite constitucional en la Comisión de Educación de la Cámara de Dipu­tados, ha generado debates y análisis desde diversos sec­tores. Las indicaciones formuladas por el Ejecutivo a su proyecto original constituyen un avance respecto de la ini­ciativa legal presentada en julio de 2016. Sin embargo, es necesario perseverar en el perfeccionamiento del proyecto durante la discu­sión parlamentaria.

En esta fase se han escu­chado voces que muestran divergencias ideológicas importantes entre quienes desean preservar el mode­lo actual con ajustes y quienes quieren transformar ese modelo a través de cambios más profun­dos.

Durante los 36 años de aplicación y vigencia del actual modelo hemos constata­do un conjunto de falencias, debilidades, abusos y erro­res. Es cierto que este modelo amplió la cobertura de ma­nera un tanto anárquica, pero disminuyó la calidad y se focalizó en la docencia, descuidó las demás funciones pro­pias de toda universidad y utilizó recursos -en especial de las familias- y subsidios públicos, algunos de ellos bancarizados.

Tanto el fracaso de un conjunto de experiencias, con el consiguiente cierre de instituciones y sus negativos im­pactos en los estudiantes, sus familias y la sociedad, como los desafíos que tiene y tendrá Chile en los próximos años, nos hablan de la urgencia de concretar cambios. Existe cier­to consenso en que uno de los graves problemas ha sido la desregulación del sistema, la existencia de una muy dé­bil institucionalidad pública, la evidencia de un afán des­medido de lucro, que existe un excesivo endeudamiento de alumnos y familias, que se instaló un sistema de repre­sentación de intereses corporativos en órganos para el aseguramiento de la calidad, la ausencia de control para algunas instituciones y un fuerte control público para otras, que rigen con supremacía las leyes del mercado an­te la inexistencia de ley, lo que ha evidenciado un franco desprecio por lo estatal y lo público, como asimismo un centralismo excesivo y un descuido notable con las regio­nes del país.

El proyecto de ley debe mirar el largo plazo para que Chile pase a una nueva etapa de desarrollo.

Columna publicada en El Mercurio de Valparaíso

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