UMAG - Proyecto evidenció necesidad de incorporar Nutricionistas en colegios

UMAG – Proyecto evidenció necesidad de incorporar Nutricionistas en colegios

“Un nutricionista en mi escuela: mejorando la calidad de vida de escolares de la ciudad de Punta Arenas”, es el nombre del proyecto universitario ejecutado por la carrera de Nutrición y Dietética de la Universidad de Magallanes, que evaluó la realidad nutricional y alimentaria de alrededor de 950 alumnos de establecimientos educacionales de la comuna entregando, con ello, atención y capacitación a los estamentos escolares sobre el modo de mejorar los hábitos alimenticios dentro y fuera del hogar.

La iniciativa financiada por el Gobierno Regional a través del concurso de carácter social y de rehabilitación de drogas, llevó a cabo el ejercicio de insertar a nutricionistas en estos tres establecimientos educacionales, y de esta forma, promover los factores que protegen a los niños contra riesgos de salud asociados al sobrepeso y la obesidad, tomando en cuenta, por un lado, las altas cifras que arroja este problema a nivel nacional y, por otro, la inexistencia de programas de intervención nutricional con enfoque de prevención y rehabilitación en el ámbito escolar.

De acuerdo a lo informado, por la directora del proyecto y académica, Nutricionista Andrea Mansilla, los resultados que obtuvieron tras su ejecución, dan cuenta de la necesidad de la incorporación de profesionales nutricionistas en los colegios ,que puedan liderar las pautas de formación y orientación nutricional, y así dar permanencia a un enfoque preventivo efectivo al interior de los establecimientos, que hoy -a su juicio- se traduce en intervenciones aisladas a cargo de otros profesionales, y en programas que con el tiempo terminan.

“La conclusión que nos deja este trabajo es que quienes deben liderar todas las intervenciones en temas de alimentación son los profesionales que se formaron para eso ¿y por qué no estamos en los colegios? Los establecimientos tienen sus encargados de salud, sus orientadores, a veces tienen psicólogos, pero para un tema tan relevante hoy, quedamos al debe. Sabemos que para eso hay que modificar la Ley Orgánica de Educación y el único proyecto de ley que había sobre el tema, fue archivado”, lamentó la docente.

Diagnóstico nutricional y alimentario

Según los datos de la evaluación nutricional efectuado por el equipo profesional que lideró la UMAG el porcentaje de estudiantes que presentó malnutrición por exceso (sobrepeso y obesidad) fue del 50%. A ello, se sumó otro antecedente preocupante: el 31% mostró obesidad central, factor condicionante de riesgo cardiovascular y complicaciones a corto, mediano y largo plazo, a través de patologías como hipertensión arterial y, eventualmente, diabetes mellitus tipo 2.

En cuanto a la alimentación de los escolares, Mansilla destacó los siguientes resultados: es altamente calórica, donde la principal fuente son los azúcares provenientes del consumo de bebidas azucaradas (el 93,3 % consume al menos 1 porción de bebida o jugos azucarados al día); es pobre en fibra ya que un 9,3 % y un 23% consume la porción recomendada de frutas y verduras al día, respectivamente, en tanto, que sólo el 20% consume legumbres dos veces por semana; presenta déficit de grasas de buena calidad (omega) porque sólo un 6% declara consumir pescados dos veces a la semana; y, por último, no cubre los requerimientos de calcio, ya que sólo un 17 % consume tres porciones diarias.

A partir de este escenario, es que la carrera universitaria efectuó intervenciones educativas con toda la comunidad escolar, capacitó a los docentes de cada uno de los establecimientos en alimentación y nutrición y entregó también atención dietoterapéutica a los escolares diagnosticados con malnutrición, acciones a las que esperan dar continuidad a través de la participación de los propios estudiantes.

“Estamos contentos como universidad y carrera, porque se logró sensibilizar a la comunidad educativa. Entonces si bien nuestros resultados no tienen un seguimiento hoy en día, esperamos proyectarnos con fondos de algún proyecto o algo más realista, que puede ser insertando alumnos que realicen prácticas profesionales en estos colegios para que puedan intervenir en los niños que salieron con malnutrición”, concluyó.

Fuente: Comunicaciones UMAG

 

 

 

 

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