ULAGOS - Crean briqueta de semilla de rosa mosqueta

ULAGOS – Crean briqueta de semilla de rosa mosqueta

 

Los investigadores locales desarrollaron el prototipo a partir de los desechos de este fruto y residuos forestales, además de papel que reciclan de la misma universidad, obteniendo un producto de alto poder calórico.

Un innovador proyecto que consiste en la elaboración de briquetas a partir de desechos de pino, eucalipto, papel reciclado de oficina y semillas de rosa mosqueta, están desarrollando seis investigadores del Fitogen de la Universidad de Los Lagos (ULagos), con la finalidad de entregar una energía alternativa a la leña, a menor costo y con bajas emisiones contaminantes.

La idea está siendo perfeccionada por un equipo multidisciplinario que ganó un concurso que ofrece la misma universidad destinado a la investigación en ciencia aplicada, por lo que los investigadores desarrollaron la briqueta a partir de los mismos desechos que se generan tanto en la universidad, como en los bosques de la zona y la recolección de frutales.

Estos elementos fueron sometidos a pruebas de laboratorio, donde se comprobó la alta energía calórica de cada uno, especialmente en las semillas de la rosa mosqueta.

Génesis de la idea

Teófilo Espinoza, coinvestigador del proyecto, explicó que la idea surgió pensando en una solución al problema de la contaminación atmosférica que sufre la ciudad, sobre todo para que la Universidad de Los Lagos entregue un aporte concreto a este problema.

Paralelamente el grupo se encontraba desarrollando en otro proyecto de investigación llamado "La ruta de la fruta", donde trabajaban con pequeños recolectores de la zona de San Juan de La Costa, quienes dejan los productos en una planta piloto, específicamente rosa mosqueta y murta.

En la planta se elaboran mermeladas y jugos, que generan una gran cantidad de desechos, por lo que un día decidieron probar cómo arde la pepa de la rosa mosqueta, ya que su semilla posee una gran cantidad de aceite.

"Lo probamos, ardía y empezamos a probarlo con otros subproductos, que son las hojas de pino y eucalipto, el aserrín de ambos, más el material de oficina", relató Espinoza.

Por su parte el doctor en química y director e investigador del proyecto, Emir Valencia, añadió que lo que hicieron fue incorporar todas las materias primas que se encuentran en el campus Chuyaca, por lo que con ello postularon al proyecto de investigación en ciencia aplicada de la universidad, trabajando en la idea sin necesidad de salir de la casa de estudios.

Explicó que una de las ventajas de la rosa mosqueta es que el 50% de este fruto está compuesto por semilla.

Buenos resultados

Valencia precisó que el proyecto se encuentra en su etapa preliminar, donde la composición de la briqueta ha dado muy buenos resultados por su alto poder calórico y durabilidad.

"Nuestros resultados de capacidad calorífica, medidos con instrumentos, demuestran que estamos jugando muy bien con los productos forestales de desecho y que tenemos a mano, por lo que no debemos comprar ni importar nada", dijo.

Con ello el equipo ya se prepara para elaborar los primeros artículos científicos, además de generar un impacto en la comunidad por las cualidades positivas del producto.

Agregó que la idea es que esto salga de la universidad, para que la conozca la comunidad y así surjan nuevas ideas como la incorporación de otros desechos, como por ejemplo de avellana.

"Vamos a terminar este proyecto y después aplicaremos otros subproductos para ver si logramos mejorar el primero, o igualarlo y abaratar costos. Son muchas cosas que se nos vienen encima y estamos muy motivados", detalló.

El grupo también creó un prototipo de prensa para elaborar las briquetas, para así en el futuro pasar a otra etapa y contar, por ejemplo, con el apoyo de alguna empresa que se interese en este producto para comercializarlo en el mercado.

Universidad y entorno

Teófilo Espinoza se refirió también a la responsabilidad que tienen desde la academia para contribuir a la comunidad

"Como universidad deberíamos estar siempre presentes en la problemática de la comunidad. Muchas veces se nos critica porque hay términos técnicos que a veces no se entienden y es investigación que se queda en los estantes, pero el común de la gente necesita soluciones ahora", precisó.

En el caso de los recolectores de la rosa mosqueta, éstos llegan casi de madrugada a Osorno para entregar los frutos en la feria, que son revendidos a un precio mayor, por lo que la universidad generó el proyecto de la ruta de la fruta para comprárselas directamente.

La fruta es almacenada en una cámara que tiene una capacidad para guardar 20 toneladas, de las cuales se genera al menos media tonelada de semillas.

El propósito de esta idea es además tener una energía alternativa que pueda ser adquirida también por personas de menos recursos.

En este sentido, el director Emir Valencia destacó que la briqueta también puede ser construida en forma artesanal, sin necesidad de prensas hidráulicas.

"Esta podría ser una gran alternativa para las personas de escasos recursos o quienes tengan la rosa mosqueta. Ellos mismos tendrán la posibilidad de generar su propio combustible para calefaccionarse", dijo.

Poder calorífico

Haroldo Aburto es estudiante investigador del proyecto, con especialidad en las áreas de biología marina y alimentos, y es quien se encargó de los análisis de laboratorio para comprobar la cantidad de calor que pueden generar las distintas materias primas que se incorporaron en la briqueta.

Como la idea final es llegar con este producto al mercado, explicó que existen dos tipos de briquetas, una de ignición y otra de mantenimiento.

La primera de ellas va a tener un alto poder en calorimetría, para que con una sola las personas puedan hacer fuego inmediatamente. Con ello se evitan de ponerle cera u otros elementos acelerantes que contaminan.

Las de mantenimientos serán de alto poder calorífico, pero van a permanecer mucho tiempo adentro de la estufa, esto especialmente por las pepas de rosa mosqueta y las hojas de eucalipto.

Para tener una referencia, si en media hora una estufa de combustión lenta funciona con dos o tres palos, la briqueta desarrollada por el equipo de la ULagos tendrá una potencia diez veces mayor.

El análisis químico de la semilla de rosa mosqueta indica también que tiene una gran cantidad de aceite, el mismo usado en cosmética, y que también tiene un gran poder combustible.

Además agregó que en la tala de un árbol se pierde al menos un 30% entre corteza, hojas y aserrín, material al cual prácticamente no se le da ningún valor como combustión.

El estudiante-investigador además relató que cuando hacía las pruebas, mientras las briquetas ardían emanaban un agradable olor dado por el eucalipto.

"Cuando hacía las pruebas en el laboratorio de la Universidad Austral en Puerto Montt, la gente que estaba allí me preguntaba qué estaba haciendo que salía un aroma tan agradable. Esto le da un plus al producto", sostuvo Aburto.

Afirmó que la combustión de la briqueta es intensa, debido a su bajo nivel de humedad y alto poder calórico, por lo que tampoco arroja cantidades peligrosas de material particulado fino.

Bajos costos

Sobre los valores que implica su producción, Teófilo Espinoza indicó que por encontrarse en la etapa preliminar el proyecto, dichos costos aún no han sido calculados, pero que si por el hecho de tratarse de material de desecho que está disponible en el entorno, éstos serían menores a los involucrados en la producción de leña, como el transporte y la tala.

Además los fondos asignados para este proyecto, cuya duración fue de un año siete meses, ascienden a los tres millones de pesos, donde se proyecta aumentarlos en las siguientes etapas, que son para desarrollar de lleno las briquetas, para luego continuar con su comercialización.

FITOGEN

El Fitogen es un programa de conservación, manejo y utilización sustentable de los recursos genéticos vegetales, los cuales se definen como cualquier especie vegetal con un valor actual o potencial para el ser humano. Fue creado por la ULagos para potenciar la investigación y desarrollo en el área de la biodiversidad vegetal y sus componentes asociados. Los investigadores asociados al proyecto, pertenecientes al Fitogen son su director Emir Valencia, los coinvestigadores Teófilo Espinoza y Roberto Quevedo, el técnico forestal Miguel Ibarra, el ingeniero en análisis de suelos Dagoberto Díaz, y el estudiante investigador, Haroldo Aburto.

Fuente: Comunicaciones ULAGOS

Publicado en el Diario Austral de Osorno

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