UPLA - Exporta modelo de acompañamiento con fuerte énfasis en bienestar escolar

UPLA – Exporta modelo de acompañamiento con fuerte énfasis en bienestar escolar

Desde este segundo semestre un esquema basado en deportes, salud y nutrición, estará presente en varios rincones de la Región de Valparaíso, en Atacama y Arica.

 Nació en 2014 como un proyecto para diagnosticar las condiciones de salud y de convivencia escolar en tres escuelas municipales piloto en Playa Ancha. Entonces se buscaba detectar conductas de riesgo, obesidad, problemas cardiovasculares y otros similares. Pero a poco andar, sus gestores en la UPLA se dieron cuenta que el plan podría convertirse en un modelo de acompañamiento para los primeros pasos independientes de niños y preadolescentes, y generar así estrategias para mejorar condiciones de salud e incluso de los ambientes de aprendizaje. Ahora estará presente en gran parte de la Región de Valparaíso, en Atacama y en Arica.

Paula Magnere, académica del Departamento de Educación Física de la Universidad de Playa Ancha, y una de las profesoras que lideró el Convenio de Desempeño UPA 1301 que permitió definir el modelo, relató que se trabajó durante tres años consecutivos en el perfilamiento del mismo, lo cual exigió diseñar una estrategia de acción triestamental con los establecimientos pilotos. Y la participación de los niños con sus delegados, los apoderados, los profesores de las escuelas, y los académicos de la propia universidad, resultó gravitante a la hora de lograr la plena identificación de la comunidad educativa con las acciones propuestas.

Deportes y Nutrición, este último con el apoyo de la Facultad de Salud de la UPLA, representada por la profesora Fabiola Vilugrón, fueron los primeros dos componentes que el modelo de acompañamiento a estudiantes contempló en esta iniciativa. Y a él se incorporó muy pronto un tercero, el de Autocuidado, que consideró apoyo psicológico y de salud física, este último a cargo de la profesora Gloria Salazar, de Enfermería. 

UN MODELO REDONDO

Pero la gracia del modelo, además de la nutrida y variada asesoría a los niños y a sus familias, era sumar esfuerzos de otras instituciones especialistas y estamentos de los propios colegios para evitar un rechazo a las actividades por parte de la comunidad escolar.

Fueron los propios niños y sus padres quienes en base a sus preocupaciones y necesidades definieron la pauta temática. Así es como, por ejemplo, del centro general de padres de uno de los establecimientos pilotos, se propuso abordar los intentos de suicidios, la violencia escolar, la soledad en alumnos, solo por nombrar algunos. 

“De los alumnos lo que salió más alarmante (del diagnóstico) era que ellos no sentían que tenían amigos, que solo tenían compañeros, que pasaban mucho tiempo solos; que no tenían en quien confiar, que se sentían poco queridos. Detectamos conductas de iniciación sexual muy temprana y de consumo de drogas más fuertes. Eso el colegio mismo lo decidió como importante", recalcó la profesora Paula Magnere.

Y en ese caso, otra vez operó la articulación. Con el Servicio Nacional para la Prevención y Rehabilitación del Consumo de Drogas y Alcohol (Senda) y con el Programa Habilidades para la Vida que tiene la Corporación Valparaíso, se coordinó acciones para desestimular el consumo de sustancias peligrosas y para mejorar la convivencia escolar, respectivamente.

DE "EXPORTACIÓN"

"El tercer año hicimos una propuesta y dijimos que esta estrategia se volvió un modelo de acompañamiento en condiciones de salud y convivencia escolar. Nosotros los asesorábamos y podíamos articularnos con otras unidades como el Ministerio de Salud, como cuando hablamos de higiene bucal o también la temática sexual, por ejemplo", sostuvo Paula Magnere.

"En octubre de 2016 –prosiguió la académica- me entero que el Mineduc, el área de actividad física y deporte escolar, levantó una convocatoria para las universidades para desarrollar talleres deportivos y recreativos en 48 escuelas de la Región. Ahí, con mi colega Mara Gallardo postulamos y nos adjudicamos ese proyecto en el cual se empezó a trabajar este diagnóstico, fundamentando nuestra propuesta en este trabajo previo que tuvimos”.

Desde el segundo semestre del presente año, el modelo se aplicará, entonces, en toda la Región de Valparaíso, donde no estarán ausentes los otros dos componentes del modelo: salud y nutrición. Y tan exitoso ha resultado, que el propio Ministerio de Educación les solicitó no solo hacerse cargo de estas 48 escuelas de la zona, sino agregar 13 escuelas de la región de Arica y 25 escuelas de Atacama.

El salir de la Región implicará que los encargados del programa articulen con universidades, servicios y organizaciones del norte del país, instancias de apoyo para emular lo que se ha hecho en Valparaíso. Pero en la UPLA quieren ir por más. Paula Magnere y su equipo sostienen que, aprovechando el impulso, durante el 2018 intentarán llevar dicho modelo de acompañamiento formativo a otras regiones del país.

A modo de conclusión, son varias las externalidades positivas del modelo de acompañamiento. Entre los principales se destaca que mejora los Indicadores de Desarrollo Personal y Social (altamente valorados por la agencia de calidad) y, más importante aún, estas acciones impactan no solo como un hábito saludable sino que además en la autoimagen del estudiante, en su rendimiento académico, en la convivencia con el resto, en la equidad de género y, por cierto, en la asistencia a clases y en una consiguiente baja deserción.

Fuente: Comunicaciones UPLA

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