UPLA - Académico Eduardo Cortés, finalista del premio Global Teacher Prize Chile 2017

UPLA – Académico Eduardo Cortés, finalista del premio Global Teacher Prize Chile 2017

El profesor de Educación Tecnológica es uno de los cinco finalistas chilenos al premio Global Teacher Prize Chile 2017, que reconoce a profesores que han hecho una importante contribución a su profesión.

Por estos días la vida de Eduardo Cortés Inostroza, profesor de Educación Tecnológica y coordinador de Arte del colegio técnico Diego Echeverría de Quillota, se ha visto revolucionada con entrevistas y solicitudes de medios de comunicación que quieren conocer su historia.

Y es que el licenciado en Educación por la Universidad de Playa Ancha, fue seleccionado por Elige Educar dentro de los cinco finalistas para recibir el premio Global Teacher Prize Chile 2017. El 23 de octubre se sabrá si es el mejor del país. De allí, solo un paso para viajar a Dubái en 2018, y representar a Chile en el “Nobel de la Enseñanza”.

El profesor Cortés es un hombre sencillo, afectuoso, que sabe de esfuerzos y carencias, pero por sobre todo es apasionado por lo que hace, logrando marcar la formación de sus estudiantes para que sean agentes de cambio en su entorno. Igualmente, es una persona agradecida de las oportunidades que le ha brindado la vida y de quienes creyeron en él, primero como estudiante, luego como profesional.

De reconocido sentido social, el docente Cortés guía a sus alumnos a que sean capaces de dar solución a situaciones prácticas de la vida, y aquello ponerlo a disposición de la comunidad. Los proyectos tecnológicos con los que ha ganado varios premios apuntan a eso. “Misión Aconcagua” es uno de ellos, lleva 5 años de ejecución, en el cual los alumnos con asesorías de la Superintendencia de Electricidad y Combustible, mejoran las instalaciones eléctricas de poblaciones de Quillota.

Fueron sus estudiantes y el director general de Infraestructura de la UPLA, Marco Muñoz, quienes postularon al docente al premio Teacher Prize Chile.

Al respecto sostiene que “es bonito y al mismo tiempo extraño, porque uno como profesor también tiene falencias que tiene que ir superando con el tiempo. Me sorprendo de que sobrevaloren el trabajo que uno hace, porque uno trata de hacerlo lo mejor posible”.

Mientras nos trasladamos del Taller de Educación Tecnológica a la sala de clases, el docente cuenta qué es lo que lo motiva diariamente como profesor. “En una sociedad como la de hoy tan individualista está la necesidad de generar cambios a través de la educación. Creo que la única forma de hacer una verdadera revolución es en la sala de clases. Entonces, me motiva primero hacer que los jóvenes se sientan bien con ellos mismos, que se sientan orgullosos de lo que son capaces de lograr, que sí se puede, y después, que sean partícipes de algo que los acerque a la comunidad, que sean conscientes de que hay una realidad distinta. El alumno de hoy tiene de todo, entonces hay que bajarlo de esa burbuja, para que no crea que todo en la vida es así, las cosas cuestan”.

El profesional derrocha energía y su capacidad de gestión la canaliza, por ejemplo, llevando a sus estudiantes a participar en distintos concursos de proyectos tecnológicos, destacando en los primeros lugares. “Es importante que los estudiantes sepan que con sus capacidades es posible salir adelante, entonces los aliento a crear y construir soluciones a problemas domésticos. Eso les da un ánimo distinto, los engrandece”.

Orgullo para el colegio

El director de Educación Media del colegio Diego Echeverría, Ramón Bustamante, dice que este premio al que ha sido seleccionado, corona el trabajo de Eduardo. “Yo admiro su pedagogía. Él nunca está haciendo lo mismo, todos los años hay algo nuevo, un evento, una intervención en el patio en el que participan los estudiantes guiados por él, entonces uno espera qué genialidad va hacer. Son los mismos alumnos que lo llevan a generar cosas, porque se ha encontrado con jóvenes que tienen talento. Yo siento que él quiere hacer con ellos lo que hicieron con él, entonces los apoya. Es un orgullo que Eduardo sea parte de nuestro colegio”.

Agradecido

Cortés cursó la enseñanza media en el colegio donde hizo su práctica y, actualmente, trabaja. Volver a este establecimiento tiene mucho significado para el docente. “En este lugar hubo una preocupación por mí, por mi familia, por las carencias que teníamos”. El profesor jefe -comenta- siempre estuvo ahí para ayudarme y eso me marcó. Entonces, yo volví al lugar que me acogió, que me ayudó. Eso también lo viví en la Universidad de Playa Ancha, y por eso sueño con volver a la UPLA para trabajar y desarrollar proyectos de innovación, que genere una universidad más en movimiento”.

Su paso por dicha institución fue difícil por las carencias económicas de su casa. “Mi mamá ganaba 70 mil pesos, por lo que ya el traslado desde Quillota a Playa Ancha era complejo. Busqué entonces alternativas de trabajo, primero en un local de comida rápida, luego haciendo aseo en estaciones del Metro Valparaíso y después lavé autos en la Facultad de Arte de la UPLA, que fue un acierto. En mis horas libres aprovechaba de lavar los autos de los profesores. Allí cambió todo, porque fue un recurso que me ayudó mucho económicamente y en términos de convivencia también”.

El maestro no solo reconoce y agradece la formación recibida en la UPLA.

“La universidad tiene un sello que me marcó, es la preocupación humana. La universidad no solo te entrega conocimientos, hay una malla oculta que es la que a uno le enseña a desenvolverse solidariamente con los demás. Eso se ve cuando el compañero que tiene beca de almuerzo lo comparte con el que no la tiene, que te saluden por el nombre, y que hubiera una común unión entre profesores, estudiantes y funcionarios habla de la calidez humana que se forma en la UPLA, que se traspasa de generación en generación. Luego, eso uno lo traslada al trabajo haciendo partícipe a todas las personas”, concluye.

Fuente: Comunicaciones UPLA

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