Universidades Regionales y el Compromiso con las Comunidades Locales

Universidades Regionales y el Compromiso con las Comunidades Locales

Desde hace varios años cada 31 de marzo se celebra el Día de las Regiones. Para muchas personas debe serles extraño hacer explícito un reconocimiento al aporte que las comunidades territoriales hicieron y hacen en la historia del país y su desarrollo actual y futuro.

Sin embargo, este día tiene mucho sentido en un país como Chile.

Son las regiones las que han aportado la riqueza material con que se ha cimentado la economía nacional, a través de la minería, la agricultura, la pesca, la energía, la actividad forestal, el turismo, entre otras.

Han sido las regiones las que, han aportado las mujeres y hombres que han escrito las páginas más señeras de la historia nacional. Nuestros dos premios nobel, cientos de artistas, intelectuales, científicos, profesionales y técnicos que han construido la materialidad y la espiritualidad de nuestro país. Labor en la que, igualmente han contribuido campesinos y obreros, pescadores, mineros y empleados urbanos.

Hoy día son miles las personas que en los más recónditos rincones de nuestra geografía enfrentan la pandemia laborando en los consultorios y hospitales, o manteniendo las actividades esenciales para el funcionamiento de la economía y la sociedad.

Celebrar este día también tiene sentido porque diversas circunstancias han devenido en un anómalo proceso de desarrollo, una de cuyas aristas son las desigualdades territoriales y un marcado centralismo económico, político y social. Esto hace que, las posibilidades de realización de las y los chilenos tienden a ser diferentes, según el lugar donde se nace y vive.

Como una respuesta a lo anterior, las comunidades regionales vieron en la creación de sus Instituciones de Educación Superior, una alternativa y un instrumento para formar los recursos humanos que requerían, para generar conocimientos pertinentes a sus desafíos y potencialidades de su entorno e impulsar el arte, la cultura, la ciencia y otras manifestaciones fundamentales para un desarrollo más humano.

Estas instituciones han hecho un gran aporte y en todos los casos son reconocidas como “nuestras universidades”.

Pero subsisten realidades que, indican lo mucho que queda por avanzar. Los resultados de la prueba de transición –ex PSU-, continúan evidenciando las inequidades en un ámbito tan importante como es la educación. Los estudiantes de la región de Santiago tuvieron promedios superiores en 20 puntos, al resto del país y más de 25 respecto de varias regiones, especialmente de la zona norte. Estas son brechas de escolaridad que, demandarán importantes esfuerzos a las universidades regionales para superarlas y lograr que cada estudiante despliegue los talentos que posee.

Sin embargo, siendo mayor el esfuerzo que realizan las universidades regionales para superar estos obstáculos y formar los profesionales y técnicos que cada territorio requiere, los aranceles aplicado a sus programas son, en promedio, los más bajos del sistema. En efecto, estas instituciones tienen aranceles anuales inferiores en más de un 30% en comparación a los que cobran universidades con sus rectorías en Santiago. Sus aranceles son un esfuerzo de las comunidades académicas que están marcados por las capacidades económicas de las familias con las cuales estas instituciones son solidarias.

El 31 de marzo es un día de reflexión y también de afianzar el compromiso con las regiones, la descentralización y un desarrollo nacional armónico, justo y equilibrado.

Agrupación de Universidades Regionales de Chile 31.03.2021



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