José Maripani M., rector UMAG: “Sostener para proyectar la UMAG y el futuro del extremo austral”

José Maripani M., rector UMAG: “Sostener para proyectar la UMAG y el futuro del extremo austral”

Hablar de sostenibilidad en una universidad pública no se reduce únicamente a balances, cifras o indicadores económicos. Detrás de cada decisión institucional existen personas, proyectos, trayectorias académicas y, sobre todo, una responsabilidad profunda con el desarrollo de una región y de su comunidad.

La Universidad de Magallanes ha vivido en los últimos años uno de los procesos más complejos de su historia reciente. Nos enfrentamos a una realidad financiera difícil, marcada por déficits estructurales, aumento sostenido de costos operacionales y un escenario nacional de educación superior cada vez más exigente para las universidades estatales regionales y especialmente para las aisladas.

Asumir esa realidad implicó reconocer que no existían soluciones simples. El desafío no era únicamente disminuir gastos o equilibrar cuentas. El verdadero reto consistía en asegurar el futuro de la UMAG sin perder su identidad pública, regional y estratégica. Por eso, hoy más que nunca, debemos entender que la sostenibilidad es una condición habilitante: la base que permite proteger a la universidad, fortalecerla y darle proyección.

Ese camino ha requerido decisiones complejas. Reorganizar estructuras, revisar procesos, fortalecer controles y modernizar la gestión nunca es fácil. Y menos aún en una institución donde cada medida repercute sobre una comunidad viva, comprometida y profundamente identificada con su universidad. Por eso, este proceso ha debido conducirse con responsabilidad, gradualidad y consideración por las personas.

Pero había una razón de fondo para hacerlo. En regiones extremas como Magallanes, una universidad pública no es una institución cualquiera. Es una universidad ancla: una institución profundamente arraigada al territorio, que no solo forma capital humano, sino que también genera conocimiento, fortalece la cultura, crea oportunidades y ayuda a que la región tenga más capacidades para decidir su propio futuro.

Cabe agregar que este concepto de universidad ancla o “anchor university” surge de una idea más amplia, de “anchor institutions” (instituciones ancla), utilizado para describir organizaciones que, por su infraestructura, inversión y compromiso territorial, están profundamente vinculadas a un lugar y difícilmente pueden trasladarse, como universidades, hospitales o centros culturales.

Los avances alcanzados hasta ahora son importantes. Más allá de las cifras, lo relevante es que la universidad ha comenzado a cambiar su trayectoria. Ha iniciado un proceso de modernización que busca fortalecer su capacidad de gestión y proyectarla hacia el futuro con mayor solidez. Hoy la UMAG avanza hacia una institución más ordenada, más moderna y con mayores capacidades para enfrentar los desafíos de la educación superior contemporánea.

Esto implica mejorar nuestros procesos administrativos, fortalecer la investigación, la innovación, el postgrado y la vinculación con el medio. Significa, también, comprender que el equilibrio financiero no es un fin en sí mismo. Es solo un paso dentro de una tarea mucho más amplia: construir una universidad preparada para las próximas décadas.

Desde Magallanes, la UMAG impulsa investigación antártica, estudios medioambientales, desarrollo energético y conocimiento aplicado que contribuye al país y al mundo. Por eso, cuando hablamos de sostenibilidad, hablamos también de descentralización, de oportunidades para las futuras generaciones y de la capacidad del territorio para proyectarse con mayor autonomía.

Nuestra identidad cobra aquí un sentido aún más profundo. Somos la universidad más austral del mundo. Nuestra presencia en este territorio no solo forma profesionales: construye conocimiento, articula comunidad, proyecta desarrollo y también ejerce soberanía. Estar en Magallanes, al frente de un paso bioceánico y en la puerta de la Antártica, no es solo una condición geográfica. Es una responsabilidad histórica.

Nada de esto sería posible sin el compromiso de quienes forman parte de la UMAG. Académicas y académicos, funcionarias y funcionarios, estudiantes y equipos directivos han sostenido este proceso con trabajo, convicción y sentido de pertenencia. Ese mérito es, ante todo, colectivo.

Quedan desafíos importantes. Pero hoy la Universidad de Magallanes demuestra que tiene la experiencia, la capacidad y la convicción para enfrentarlos. Sostener para proyectar no es una consigna. Es la tarea que hemos asumido para que la UMAG siga saliendo adelante, con responsabilidad, con identidad y con futuro. Porque cuidar la Universidad de Magallanes es también cuidar el futuro del extremo austral de Chile.

Fuente: Prensa Austral 09.05.2026 



Facebook
Twitter
YouTube